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domingo, 23 de octubre de 2011

Los hacelotodo, mis hermanos-I

"...los que apenitas pudieron regresar,
los que tuvieron un poco mas de suerte,
los eternos indocumentados,
los hacelotodo, los vendelotodo, los comelotodo,
los primeros en sacar el cuchillo,
los tristes mas tristes del mundo,
mis compatriotas,
mis hermanos."
(Roque Dalton, Poema de Amor.
Las historias prohibidas del Pulgarcito)



FOTOS SALVADOREÑAS

Con toda intencionalidad dejo al mundo los rostros de aquellos a los que se llama "pueblo" con fines genéricos y oportunistas, pero a menudo perdiendo el complejo y profundo significado del término, el de su valor personal y humano. Estas estampas muestran a gente común, sencilla, pero que conservan lo más valioso de nuestra población. Desde Mi Lente es precisamente el nombre de este blog fotográfico, pues es MI particular preferencia la que me lleva a resaltar a estas personas invisibilizadas de tantas formas. Lo comparto con un abrazo para el mundo esperando que con nuestro esfuerzo, la realidad sea más justa para mis compatriotas y les permita vivir con más dignidad humana, aunque mis compatriotas, saben ser felices a pesar de tanta adversidad.



Generaciones.
Esta abuela sostiene orgullosa a su nieta, una hermosa niña del bajo Lempa, en el departamento de Usulután. Un aspecto común en las familias salvadoreñas es el cuido de los nietos por parte de las abuelas, mientras los padres trabajamos. Algunas se convierten en las verdaderas madres y otras dedican tiempo parcial a esta enorme tarea.



El "acurrucado campesino". En el norte de Chalatenango, este poblador conversa con tranquilidad tomando la postura que muchos campesinos utilizan para esperar, descansar, conversar. Pueden permanecer mucho tiempo así. Supongo que el secreto es una combinación de equilibrio, balance del peso corporal y relajación.



Religiosidad popular y mucho más en Nahuizalco.



Oficio antiguo, mano joven.
Este joven utiliza el telar de palancas o pedales, muy propio de la ciudad de San Sebastián en San Vicente. (Aunque la foto fue captada en Ataco, Ahuachapán, en un telar de exposición). Así se producen telas de diferentes tamaños y muy coloridas utilizadas como manteles y hamacas. Es un oficio que poco a poco ha ido disminuyendo y ojalá, nunca desaparezca.






Trabajo y sueños. En el parque de Ataco, Ahuachapánsta, esta niña -hermana guatemalteca- encontró un "libro libre" (Campaña que consiste en dejar libros en lugares públicos para que cambien de dueño y puedan seguir siendo útiles, lejos del polvo de los armarios). Mientras vendía sus telas tradicionales, aprovechó para tomar un descanso y leer el libro. Luego lo abrazó quizá pensando en lo que había leído, o en su futuro, o en sus ventas que le dan el pan de cada día...


Hermanas guatemaltecas suelen comerciar sus artesanías en algunas ciudades de mucho auge turístico y económico, como esta joven en la ciudad de Ataco, Ahuachapán, en el occidente del país.



Ataco, ciudad muy turística, es el escenario de estampas muy tradicionales y sanas como esta: una mujer regresa de su trabajo subiendo la cuesta de la calle adoquinada, mientras un niño juega con esta "piscucha" (llamada en otros lugares "papalote", "barrilete" o "volantín"), fabricada de la forma más tradicional, varillas de bambú y papel periódico y papel de china.



Este trovador recorre las calles de Concepción de


"Garrobos, garrobos..." era el pregón de este joven vendedor. Se trataba de pan francés con la forma de esos reptiles propios de nuestras tierras. La estrategia le funcionó. Compramos.



¿Dónde estás?. No sé si este joven malabarista callejero -oficio muy de moda ahora en la capital salvadoreña- buscaba la bolita que faltaba en su juego de manos o buscaba a Dios, para decirle: -Haz que venga el pan de este día...Era el mediodía de un sábado.



"La rebusca". Unos limpian vidrios, otros venden bolsas para basura, pan, cargadores de celulares, lentes para sol,... Son innumerables las formas de ganarse la vida. Estos muchachos, muy jóvenes, se la juegan entre el intimidante tráfico de la 1a Calle poniente en la capital. Unas naranjas son sus instrumentos de trabajo. Tienen sólo 40 segundos para montar un espectáculo y recibir unas cuantas monedas.








 



Edad productiva. Son jóvenes con más capacidades que las musculares. Sin embargo, estos muchachos transitaban largas cuadras en pleno mediodía en una exclusiva zona de San Salvador cargando sobre sus espaldas simple propaganda de una compañía multinacional. Sus rostros lo dicen todo...





Nada se desperdicia aquí.
En los sectores de clase media y alta, la cultura del despilfarro y el consumo descarado se enraíza cada vez más (las cosas se desechan aún cuando siguen en buen estado, cambiándolas por modelos nuevos). Pero la mayor parte de la población se las ingenia para aprovechar todo. En este caso las "tusas", las hojas que cubren los elotes no serán tiradas a la basura. Este señor las recogió en unas redes y las lleva, posiblemente para usarlas como forraje para sus animales de corral o para atizar el fuego. Lo transporta en un vehículo cuyo motor son sus piernas y el combustible su energía.


Gas a domicilio. Una opción para obtener ingresos, es llevar gas licuado en tambos a los hogares. Esta modalidad de llevarlo en bicicleta es una opción que, por necesidad, algunos jóvenes realizan. Requisitos del "empleo": fuerza física y valor, para atravesar las calles en medio del peligroso tráfico.



Aquí todos cabemos. Sobre la carretera El Litoral, niños se conducen junto
a su mascota (el típico "firuláis" salvadoreño) fiel y valiente.

"Venid y vamos todos". El rosario, que aún reúne a la
comunidad del barrio en mi casa natal. Tradición, fe, familia y vida.
Alegría, Usulután.El tiempo, el implacable, el que pasó...
Descanso. La gratitud le llevó a caminar mucho, por Romero.
Sus cansados pies recorrieron la peregrinación en las calles de San Salvador.
A mal tiempo buena cara. Durante las lluvias recien pasadas,
este ingenioso salvadoreño se desplaza tranquilo por las
calles de San Salvador, específicamente, colonia Miralvalle.

Tarde y recuerdos. Durante la charla vespertina, en el parque
de Gualache, dpertamento de Usulután.



"Esperanza en tu mirada." Niña de El Izotalío, Chalatenango.
Paseo dominical. Sobre la carretera hacia Apaneca, esta familia carga con
la leña para el hogar y a la vez se desplazan desde el paseo dominical, acaso.


TORITO PINTO


Estos habitantes, captados camino a El Boquerón, en el volcán de San Salvador, ejecutan la danza del "Torito pinto", que consiste en parodiar una "toreada española". Vestidos con disfraces coloridos torean al que hace de toro que porta un atuendo que representa al animal (una estructura a altura de la cintura con cabeza de toro) bailando y persiguiendo al resto, que lleva en la mano un pañuelo rojo con el cual le torean.












El baile se acompaña con pito y tambor, que pareciera muy sencillo pero tiene un ritmo muy típico (de seis octavos) muy bien llevado por los que saben de este oficio.

15 comentarios:

Interesantes fotos! Muy buenas fotos, es impresionante como vive nuestra gente, muy bueno.

Son buenas fotos... bonitas... Pero, ¿Es el reflejo de todos los salvadoreños? ¿Se demuestra al salvadoreño sólo en situaciones de tristeza? ¿Qué pasa con el resto de la población que vive en el país, no son verdaderos salvadoreños?

Excelente trabajo Mario, felicidades por ese carisma, creatividad y originalidad de siempre. Bendiciones y éxitos.

Ves tristeza en esas fotos? Creo que es tu percepción. Como tengo también la mía al ver frente a mis ojos lo más cotidiano, sencillo y feliz de los salvadoreños. Te invito a leer también mi artículo sobre Danza en el Teatro Nacional. Ahi hay otra cara del salvadoreño. Gracias por visitarme y por tus comentarios.
http://elsalvadordesdemilente.blogspot.com/2011/10/cultura-historia-y-arte-danzaron-en-la.html

Como siempre muy bonitas fotos! Gracias por compartir.

gamez.bonitas tus fotos maruchy , sigue dandonos eseos recuerdos de nuestra tierra

Pero sigo preguntando, ¿Es el reflejo de todos los salvadoreños? ¿Es la cotidianidad de todos los salvadoreños? No hagás ( puedo tratarte de tu?) lo mismo que hacen los otros, ver sólo un lado de la realidad... Pero igual, no niengo que es un buen trabajo.

Hola Anónimo, es buena noticia que vuelves a visitar este blog. ¡Gracias!. Con gusto te recuerdo que esta fotocolección no es la realidad del salvadoreño, sino una de ellas, al igual que no es la totalidad de mi blog. Lee un poco más si tienes tiempo. Pero puedes ser recurrente en tu sensibilidad cuantas veces lo quieras. Saludos!!!!

Ami me parese un magnifico trabajo. Muestra nuestra realidad. Como un pais d tercer mundo pero con ganas d salir adelante....... mario en mi opinion un precioso blog el q tienes

Hola Mario...!!! Agradecerte por este espacio...me gustan muchos estas fotos porque dejan ver lo grande que somos como salvadoreños-as...Solo le encuentras el verdadero sentido a estas imágenes cuando has convivido y disfrutado de la sencillez, humildad y solidaridad de aquellos-as que se les denomina "desposeídos"
Excelente....ánimo

Mario nunca habia tenido la oportunidad, o la curiosidad de ver su blog, y me llamo mucho la atencio este... ya que deja ver como es nuestra cultura, tradiciones y como la gente en este pais trata de salir adelante cueste lo que cueste. muchas felicidades por este blog, exito Mario

Gracias Poli. Que un joven como tú aprecie este humilde aporte es demasiado gratificante. Un saludo para ese gran guía.!

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Lo cotidiano de nuestra gente ¡qué mejor merecíamos!
y es que dejaríamos de ser salvadoreños si no viéramos esto con buenos ojos...
quizá nos lleve a la tristeza, o quizá aprendamos a disfrutarlo con amor. Sea como sea somos parte de esta gente, no podemos ser diferentes; algún día habremos saboreado con hambre alguna tortilla:



POR AQUÍ PASÉ

Yo no nací poeta
ni por muy ostentoso pasaría;
nací del vientre que igual me quería.

Yo jugué saltacuerdas,
trompos, a las cucas como podía;
jugué descalzo ¡y qué bien se sentía!

Corrí calles de tierra
(fue entre los mesones que me escondía)
"ladrón-librado" era de aquellos días.

No conocí calcetas,
chaquetas, bicicletas que no tenïa...
no eran de poetas las letanías.

Jugué felíz con hambre
saboriaba el francés con mantequilla;
frijoles rechinaditos con tortïlla...

Y ¿qué? ¿soy mal "poeta"?
¡Claro que sí, así ya te lo decía!
¡no nací poeta!... y así me quería.


Gracias, Carlos Guzmán, por ir compartiendo las letras que se derraman de su memoria y del corazón, el que se regocija de compartir la suerte de los humildes.

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