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El Salvador desde mi lente

Blog de fotografía sobre imágenes de El Salvador con fines culturales y educativos. Las fotografías poseen derecho de autor. ¡Que lo disfruten!

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lunes, 9 de diciembre de 2013

Aves migratorias en El Salvador

 “Tengo que partir, mi corazón;
antes que yo, otros se fueron.
Todos saben que las aves migratorias
siempre encuentran el camino de regreso”.

(Zamba del emigrante - Ismael Serrano)

9 de Diciembre de 2013.
En estos días, desde octubre, he tenido la oportunidad de acercarme al fenómeno de la migración de las aves, con más conciencia que antes, con un preludio espectacular: la observación y registro del paso de los "azacuanes" por nuestro país a finales de ese mes. Iré enriqueciendo este post, conforme tenga la oportunidad de registrar más especies. ¡QUE LO DISFRUTEN!

La migración de aves.
Más de una tercera parte de las aves del mundo son migratorias. La migración es un fenómeno que también se presenta en otros animales: algunas mariposas, o de peces, como los salmones y las truchas, y varias especies de mamíferos. Llama tanto la atención que en la antigüedad Aristóteles habló de ello y hasta identificó aves migratorias. La migración es el desplazamiento geográfico de las especies, principalmente en búsqueda de alimento, el cual no es accesible en su hábitat por razones climáticas (el frío, la nieve, hace escasear el alimento sea este vegetal, para las especies frugívoras, semilleras, etc.; o animal, para el caso de las rapaces).
Oreothlypis peregrina (Chipe de Tennessee)

Las especies que migran, pueden hacerlo en un territorio relativamente pequeño, como las que bajan de zonas altas en las montañas y se asientan en zonas bajas de la misma, para evitar el inclemente frío de las cumbres; o bien en territorios muy extensos, como las que vuelan decenas de miles de kilómetros en un mismo continente o incluso de un continente a otro.

Passerina ciris (Siete colores, hembra)

En El Salvador, tenemos la visita de muchas especies migratorias de distintas familias. En esta ocasión me remitiré especialmente a las passeriformes o pájaros cantores, mostrando las imágenes de las que he podido fotografiar. Sin desmerecer a nuestras aves locales (el chonte, la chiltota, las guacalchías, etc.) muchas de estos pájaros visitantes son hermosos. He tenido la oportunidad de verlos en distintos ámbitos del país, desde bosques o parques y hasta en plena ciudad en medio de la locura del tráfico, el humo y el ruido.


Icterus galbula (Chiltota de Baltimore, hembra)

Los 2 momentos migratorios de aves que observamos en nuestro país.
El Invernal: Cuando en su lugar de origen está acabando el verano o comienza el otoño y se desplazan hacia latitudes con climas más cálidos. 
El primaveral: Cuando acaba el invierno e inicia la primavera en su lugar de origen, es cuando regresan a este, a reproducirse.
Esta ruta migratoria la realizan año con año y enfrentan en ella muchas dificultades, especialmente cuando son amenazadas por la actividad humana (caza, comercio ilegal de especies, depredación de los sitios donde se asientan temporalmente a descansar o residir. La travesía es dura y no todos vuelven. Por ello, es importante que comprendamos que mantener protegidos los bosques y áreas naturales es cuestión de sobrevivencia para estas hermosas especies, no sólo por su belleza, sino porque son parte del equilibrio natural, pues algunas se alimentan de insectos y larvas, otras polinizan flores o bien esparcen semillas de árboles para que estos puedan también reproducirse en favor del bosque.


Dejo con ustedes una GALERÍA de fotos de aves migratorias en El Salvador.

Icterus spurius, macho.
Icterus spurius, macho.

 Pheucticus ludovicianus (Puñalada, macho)
 Pheucticus ludovicianus (Puñalada, macho y hembra)

Piranga rubra (Tangara veranera, macho)
Piranga rubra (Tangara veranera, hembra)

Passerina ciris (Siete colores, macho)
Passerina ciris (Siete colores, macho)
Passerina ciris (Siete colores, hembra)
Passerina ciris (Siete colores, hembra)

Piranga ludoviciana

Vireo solitarius (Chipe de antifaz blanco)
 
Vireo solitarius (Chipe de antifaz blanco)

Setophaga petechia (Chipe amarillo)
Setophaga petechia (Chipe amarillo)

Setophaga ruticilla, macho. 
Mnotilta varia (Chipe trepador)
 Mnotilta varia (Chipe trepador)
Mnotilta varia (Chipe trepador)

Cardelina pusilla (Chipe coroninegro) 
Cardelina pusilla (Chipe coroninegro)
Cardelina pusilla (Chipe coroninegro)

 Oreothlypis peregrina (Chipe de Tennessee)
 Oreothlypis peregrina (Chipe de Tennessee)
 Setophaga townsendi (reinita de Townsend)
  Setophaga townsendi (reinita de Townsend)
 Setophaga townsendi (reinita de Townsend)
 Tyrannus forficatus (Tijereta rosada)
 Tyrannus forficatus (Tijereta rosada)

Pensando a mis amigos, mi familia, mis compatriotas “migratorios” salvadoreños.
De hecho, en referencia a la humanidad, este servidor es un emigrante dentro del mismo territorio salvadoreño, que a los 18 años dejé mi pueblo natal para estudiar en la capital y donde terminé radicando y formando mi proyecto de vida. Muchos de mis familiares y amigos queridos, han migrado y se encuentran prácticamente en todos los continentes. Es así: el ser humano también va en busca de vida ahí donde mejor la encuentra, es un ser migratorio, no sólo por razones de subsistencia básica, sino por deseos de superación social, cultural, en fin... Cada día, muchos de mis compatriotas se toman el riesgo –como las aves- y emprenden la aventura de buscar más allá de estas tierras, nuevos horizontes. Para todos ustedes, va este post, quienes como las aves migratorias, pueden encontrar el camino de regreso.

martes, 29 de octubre de 2013

Ya pasan los Azacuanes.



(29 de octubre de 2013 - Actualizado octubre de 2014).
Lo que era en mi niñez y juventud un mito, se volvió, hace unos años, una aparición fugaz y alucinante. Un caudaloso desfile de emigrantes –que pude registrar en vídeo-  me habían confirmado que era cierto: Cuando el invierno inicie o acabe, ahí estarán: LOS AZACUANES, como inequívoca señal. Así lo han confirmado por años nuestros abuelos y antepasados con su aguda observación: “-Ya van a comenzar las lluvias”, o bien, “-Ya se va a acabar el invierno”, decían, cuando miraban pasar esos enigmáticos pájaros surcando el cielo en peregrinaje silencioso. Qué mejor forma de celebrar el 2º Aniversario de este blog en esta fecha tan significativa para mí, que contándoles sobre esta extraordinaria y deseada experiencia que pude volver a ver y registrar hace solo dos días. ¡QUÉ LO DISFRUTEN!



¿Qué son los azacuanes?
Son aves migratorias constituidas por distintas especies que recorren nuestro continente entre el Norte (Canadá, E.U.) y el Sur (hasta la Patagonia). A estas aves que se mueven en grandes grupos (de cientos o miles a la vez) los biólogos les conocen como rapaces, dado que en su mayoría se trata de halcones, gavilanes y águilas, así como zopes (como el zope cabeza roja, el más numeroso en los grupos).

tres Gavilán de Swainson (Buteo swainsoni) vuelan junto a un Cathartes aura (zope cabeza roja) 


Algunas de las especies que más nos visitan durante la migración.
  • Aguililla ala ancha (Buteo platypterus)
  • Zopilote aura (Cathartes aura)
  • Gavilán de Swainson (Buteo swainsoni)
  • Milano de Misisipi (Ictinia mississippiensis)
  • Cernícalo americano (Falco sparverius)
  • Halcón peregrino (Falco peregrinus)
  • Águila pescadora (Pandion haliaetus)
  • Zopilote cabeza negra (Coragyps atratus)
  • Gavilán rastrero (Circus cyaneus)
  • Gavilán pico gancho (Chondrohierax uncinatus)
  • Aguililla Aura (Buteo albonotatus)
  • Milano tijereta (Elanoides forficatus)
En nuestra cultura.
Lo que he escuchado y leído es que los azacuanes son aves grandes, de color oscuro, con origen y destino incierto, pero que vienen a decirnos que algo en nuestro clima va a cambiar: si pasan entre marzo y mayo, pasaremos de la época seca y calurosa a la época lluviosa, y por tanto, tiempo de bendición, de ir preparando los aperos para cultivar (antes, una tarea vital en nuestra cultura). He leído que incluso la gente estaba pendiente del cielo para ver aparecer aquel río impresionante y, cuando esto sucedía, detonaban gritos: -¡Ya vienen los azacuanes!... ¡Ya vienen los azacuanes!. Niños y adultos celebraban y hasta se sonaban caracolas. También he leído que nuestros antepasados consideraban a estas aves como enviados de las deidades a recorrer la tierra y dar cuenta de lo que veían. Lo que sí me consta, es que siguen pasando, pese a la crítica situación ambiental del planeta, como fieles testigos de la vida, pero que cada vez menos –especialmente en las ciudades- la gente se entera de su paso, pues ya nadie sube la vista hacia el cielo, y la capacidad de asombro está quedando resagada por la explosión de tantos distractores que tenemos.
La palabra Azacuán está relacionado con el vocablo náhuatl "Atzacua" que se relaciona con "acarrear" agua. Posiblemente, la relación que se hace entre estas aves rapaces con el inicio y el final del invierno ha dado lugar a su nombre popular.



El “conteo de rapaces”.
Así se llama, con la formalidad de un biólogo, el hecho de registrar con experticia el paso de las rapaces o azacuanes, contando la cantidad de individuos de cada especie en un período de tiempo.
De esto fui testigo el 26 y 27 de octubre. Dos amigos biólogos a quienes acompañé en un conteo de avescostero-marinas en febrero pasado, me comentaron sobre este proyecto y desde entonces, para mí era un reto y una oportunidad que no quería perder. Llegó el  día y me movilicé hacia Suchitoto, departamento de Cuscatlán, situado a 47 km de San Salvador, con mi cámara preparada, y con una ilusión guardada por mucho tiempo. Jeniffer Ábrego me lo había asegurado: “-Hay un 90% de que las veamos.” Yo me preguntaba muchas cosas y revisaba mis inquietudes mientras conducía por la carretera húmeda por la llovizna:
¿Cómo saben el día y la hora? (Pues el evento estaba programado como quien agenda una reunión).
¿Será tan palpable ese encuentro como para distinguir un ave de otra?
¿Cómo saben en qué momento pasarán?


Águila pescadora (Pandion haliaetus)



Un inolvidable encuentro.
Me encontré al llegar en una azotea, a pleno sol, que ya había superado la nubosidad y la disipaba. Ahí estaban los organizadores de la iniciativa: Roberto Amaya, Jeniffer Ábrego, Melvin Bonilla  y un periodista que llegaba a cubrir el curioso evento. Más tarde se sumarían Walter Elías y Adriana Hernández, Julián y Robert Broz y Frank Cummings, del grupo "Suchi Birders", Rocío Juárez e Iselda. Un grupo muy variado en orígenes, edades, profesiones, ocupaciones. Convocados todos por una pasión: las aves, particularmente las rapaces migratorias.
El sol ya quemaba y yo comenzaba a ponerme ansioso. Roberto, músico de profesión, había gestionado el acceso de un lugar que nos procuraba una vista de 360º. A eso de las 9.30am se dio el primer aviso: Allá hay un “vórtex”, ¡vienen! Inmediatamente, como soldados a la trinchera sonaban los chasquidos de los equipos: binoculares, telescopios, cámaras, contadores manuales… Se divisaban como lejanos puntos que se revelaban luego, al verlos con los largavistas: un grupo de numerosas rapaces revoloteaban en círculos… decenas,… cientos…


Al cabo de unos 10 minutos, efectivamente se fueron separando del remolino para enfilarse en largas y anchas filas, como un río aéreo. Parecíamos un tímido pelotón de 8 personas contra una multitudinaria infantería que venía hacia nuestra trinchera. Ahí estaban, a unos 200 o 300 metros sobre nuestras cabezas y a nuestra izquierda. Yo “disparaba” una y otra vez capturando aquel caos de formas y colores (al verlos con detenimiento que no son la misma especie) que diferencia a las distintas especies que vuelan juntas. Mis amigos, los biólogos, con telescopio y el contador en mano iban chequeando: 1, 2, 3, 4… 57… 95…
Cada uno de ellos se pone de acuerdo en quién contará qué especie y, cuando termina de pasar un grupo (que puede ser de decenas, o cientos), anotaban un subtotal, para hacer el total al final de la jornada. A veces hay alguna rapaz que causa dudas, al confundirla con alguna especie. Entonces, los biólogos comentan entre ellos:
-Mira allá ese que va entre las dos Auras de más arriba, ¿es un Coragyps?...
-Sí, es correcto, un Coragyps.


Los grupos de rapaces pasan espaciadamente por minutos o por horas, todo depende de las condiciones del clima y las corrientes (que ya explicaré más adelante). Entre esos lapsos, los biólogos confrontan sus apreciaciones para confirmar especies, las cuales distinguen por forma de cola y alas, el tamaño, color, manchas y comportamiento. Los más expertos dan sus opiniones a los menos experimentados y entre todos hay un clima de mucho compañerismo y deseo de compartir conocimiento.

En pleno vórtex, tomando altura.





Gavilán de Swainson (Buteo swainsoni)

Cathartes aura (zope cabeza roja)

Águila pescadora (Pandion haliaetus)

El día siguiente, 27 de octubre, amaneció el cielo cerrado. Yo había regresado a San Salvador el 26 para cumplir un compromiso. Dudé en ir al ver que, siendo las 6 am, el cielo estaba “cerrado” y lloviznaba, augurando un temporal. Si hay lluvias pertinaces, el avistamiento de las rapaces puede ser poco probable. Pero decidí marcharme y terminar lo iniciado, no solo por cumplir con estos amables biólogos que me hicieron partícipe de su labor, sino porque aunque no hubiese avistamientos, conversar con ellos es un aprendizaje. Volví en mi jeep bajo la lluvia hacia Suchitoto, repasando lo vivido el día anterior. Más o menos la rutina se repitió, pero el tiempo estuvo al fin a nuestro favor: Estando allá el cielo comenzó a despejarse y todo el panorama se hizo propicio. A eso de las 9.15 a.m. apareció un grupo de miles de rapaces, desde el noreste.












Hizo dos vórtex: uno antes de llegar a nuestro punto de observación y otro justo frente a nosotros. Ese fue el punto máximo del avistamiento. Era cientos y cientos, y hasta dos grupos se juntaron en un inmenso vórtex, para luego continuar por una corriente perdiéndose de nuestra vista.

Cathartes aura (zope cabeza roja)


Mycteria americana (Cigüeñas)


Tres Gavilanes de Swainson (Buteo swainsoni) en vuelo, al fondo
un aura (Cathartes aura).

Lis-lis (Falco sparverius)

Gavilán pico ganchudo (Chondrohierax uncinatus)


Águila pescadora (Pandion haliaetus)


Falco sparverius


Los secretos de los azacuanes.
  • Aunque vuelan juntos en grandes grupos de decenas, cientos o miles a la vez, son distintas especies.
  • Hay especies que pueden viajar desde la zona más boreal (norte) como Alaska o Canadá, hasta la zona más austral (sur) de nuestro continente, incluso la Patagonia. Esta distancia puede ser de unos 15 mil kilómetros. Si consideramos que ese trayecto lo hacen de ida y vuelta, algunos individuos podrían volar durante un año 30 mil kilómetros en su migración.
  • Las razones por las que los azacuanes emprenden su largo viaje es para abandonar su hábitat durante el invierno, dado que por las bajas temperaturas, la supervivencia es casi imposible, y la comida escasea. Así es como van al sur en busca de mejores condiciones. Vuelven cuando va a terminar el invierno allá en el norte.
  • Los azacuanes ocupan el mínimo de energía que les sea posible para volar. Utilizan las corrientes de aire caliente sobre las cuales se deslizan (planeando). Estas corrientes son como carreteras invisibles que ellos saben detectar porque son las que los empujan y sostienen en el vuelo.
  • Normalmente no se detienen en su trayecto. Lo hacen solo por eventualidades como tormentas muy fuertes o temporales, dado que no favorecen las corrientes térmicas, o bien para abastecerse, o cuando cae la noche. Entonces bajan a las montañas aledañas a pernoctar. (Muchas rapaces pernoctan en nuestras montañas y bosques).
  • Al amanecer se levantan nuevamente aprovechando las corrientes térmicas al calentar el sol de la mañana. En esos momentos se les puede ver volar a baja altura, en vórtex (Ver infográfico 1, abajo) para irse elevando y así reiniciar su trayecto.
  • Los vórtex son formaciones en espiral que los azacuanes realizan. Cientos de ellos se arremolinan cuando detectan una columna de aire caliente. Con ello ganan más altura y cuando lo han conseguido, vuelven a deslizarse –planeando siempre- en otra corriente de aire caliente. (Ver infográfico 1, abajo)
  • Algunos azacuanes se quedan a vivir temporalmente en los territorios que recorren. Más de alguno se ha quedado a vivir en nuestro país. Pero eso sí, no se reproducen durante la migración. Solo se reproducen al volver al norte.
  • Los mitos a veces no favorecen a estos importantes miembros del equilibrio biológico global: al desconocerlos o considerarlos amenazantes, los matan. Esta y otras razones (como muertes naturales o algunos que se quedan) hace que muchos azacuanes no vuelvan con el grupo.
  • Los observadores de aves rapaces –como mis estimados amigos biólogos- conocen cuándo pasarán no solo porque se sabe que lo empiezan a hacer desde en septiembre allá en el norte. Ellos monitorean su paso a través de los distintos países: México, Guatemala, etc. Gracias al reporte de otros colegas que informan los avistamientos, calculan los días más propicios para observar. Ellos no pasan en un solo día. Pueden pasar a lo largo de varias semanas, especialmente a finales de septiembre y todo el mes de octubre.
  • Para saber dónde pasarán, se conoce en cada país las rutas que ellos suelen tomar con más frecuencia. Estas dependen de aspectos geográficos: presencia de montañas, humedales, lagunas, lagos, ríos y las zonas que por experiencia y observación saben que se mueven las corrientes de aire termales. Suchitoto, en este caso, es un lugar estratégico. Sin embargo, pueden pasar a lo ancho del territorio. Los he observado pasar por nuestra capital, San Salvador.
  • En una misma temporada, pueden pasar decenas de miles de azacuanes atravesando nuestro territorio.
  • Si las condiciones climáticas y otras son favorables, un ave rapaz podría atravesar nuestro país en unas 5 o 6 horas. Sin embargo esto solo es posible con un vuelo continuo sin interrupciones.
  • Para contarlos, se hace cuando van en filas, en avanzada, y no cuando están en vórtex, pues es imposible contarlos, con cientos de individuos dando vueltas en círculo.
  • Existen algunos ejemplares a los que se les ha puesto un transmisor, con el que van monitoreando día a día por dónde pasa, la velocidad promedio, la distancia recorrida entre lapsos de tiempo y en total. Tal es el caso de "Island Girl", un halcón peregrino hembra, adulta que partió de la Isla de Baffin, Canadá el 19 de septiembre y pasó por Honduras el día 13 de octubre. Para el día 27 de octubre ya estaba en Colombia. Este tipo de tecnología ayuda a conocer el comportamiento de esta especie en su ruta migratoria.
Infográfico 1. Un vórtex es la formación en círculos que las rapaces
utilizan para tomar altura, aprovechando las columnas de aire caliente
en ascenso.
Infográfico 2. En forma general, esta es la ruta que las rapaces migratorias
siguen en su ruta hacia el sur. Meses después retornarán hacia el norte.


Al caer la noche...
Al caer la noche, los grupos buscan sitios adecuados (montañas, bosques, cultivos o hasta antenas) para pernoctar. Entonces, descienden para descansar. Pueden hacerlo al anochecer o incluso más temprano, si las condiciones climáticas como lluvias o fuertes vientos, les impiden seguir su trayecto. Pude observar este impresionante fenómeno el 19 de octubre de 2014, cuando observando un vórtex desde la carretera, entre San Salvador y Apopa, los azacuanes comenzaron a descender y comenzaron a percharse en árboles y en una torre de energía de alto voltaje. Ocurrió temprano, a las 4.30 pm. seguramente porque eran días lluviosos y había amenaza de tormenta. Adentrándome entre cultivos y bosque, logré llegar al pie de la torre y observarlas mientras se estiraban y acomodaban.






Jornadas de Observación de Azacuanes.
Suchitoto (2013)
El equipo de biólogos y demás seguidores de rapaces cubrió por dos días este movimiento migratorio. Equipados con binoculares, contadores, cámaras y ropa para protegerse del sol, estuvieron pendientes de todo movimiento en el cielo. Gracias a ellos, existe un registro en nuestro país sobre este lindo fenómeno natural.

El informe que publicaron en su sitio de Observatorio de Aves Rapaces brinda el siguiente resultado global:


"Se obtuvo un total de 13,650 aves distribuidas en 14 especies contabilizadas; las especies con mayores números fueron “gavilán de Swainson” -Swainson´s Hawk/ Buteo swainsoni -(10,598 individuos), “zope cabeza roja” –Turkey Vulture/ Cathartes aura- (2,837 individuos) y “gavilán ala ancha” –Broad Winged Hawk/ Buteo platypterus -(132 individuos). Entre los registros más interesantes son: “Gavilán pico ganchudo” –Hook billed Kite/ Chondrohierax uncinatus (5 individuos, cuatro de ellos migrando juntos) y “lis-lis” –American Kestrel/ Falco sparverius- (34 individuos)."




Jeniffer Ábrego en pleno conteo, sosteniendo el binocular y el clicker.

Rigurosamente, toma el registro de especies y números.

De izquierda a derecha: Roberto, Melvin y Walter identificando.

De izq a Der. Roberto Amaya, Walter Elías, Mario Trejo y Jeniffer Ábrego.

Suchitoto, 2014.
Por segundo año consecutivo asistimos a la jornada de conteo los días 25 y 26 de octubre. El primer día, hubo muy poco movimiento durante casi toda la jornada. Sin embargo, a partir de las cuatro, nos quedamos asombrados al ver que en el horizonte, en las faldas del cerro Guazapa aparecían columnas con miles de azacuanes. Daba la impresión de ver ejambres de abejas. En pocos minutos, comenzaron a pasar miles de azacuanes, exigiendo al equipo de contadores aplicarse al máximo. En dos horas, hasta las 6 de la tarde se contabilizaron aprximadamente 30 mil. Al día siguiente, sorprendentemente, iniciaron desde temprano nuevas columnas que repitieron la dosis del atardecer del 25. Fue tan numeroso el grupo entre las 7 am (pues el sol fue radiante) hasta las 9.30 am. Y, aunque más ralentizados, continuaron pasando a lo largo del día 26. En total, se contabilizaron aproximadamente 70 mil azacuanes.

Hasta la próxima...
Culmino este relato con un detalle muy personal: un soneto escrito por mi amigo y hermano, Gustavo Melara, que reside en Boulder, Colorado, quien se inspiró en esta historia. GRACIAS.


AZACUANES

La nube se reconoce rapaz,
el vértigo anima su arquitectura;
acarrea mayos, vientos y un haz
de sombras que estallan desde la altura.

La nube, acordeónica y tenaz,
va insinuando estelas de su hermosura:
el cernículo se siente capaz
de ser a la vez aura y águila pura.

Un milano se transforma fugaz
en halcón, y emerge de su envoltura
circus cyaneus,  dejando detrás
kilómetros que el aire configura.

Convocan un vórtex de alas y esferas;
sus inviernos rezuman primaveras.

(Para Mario, hermano y amigo, claro)

Gustavo Melara.

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